Todos los artículosAlimentación

Problemas con el trigo, los lácteos y el azúcar

Hace años modifiqué mi forma de comer.

Acababa de terminar mi especialidad de Anatomía Patológica en el hospital, una etapa muy estresante, y me sentía tremendamente cansada. Agotada física, mental y emocionalmente. Sabía que la alimentación sería fundamental en mi recuperación, así que consulté con un colega experto en Nutrición. No imaginaba aún lo importante que iba a ser.

Entre otras cosas:

Gané energía y desaparecieron las crisis de hipoglucemia. Mi vida cambió radicalmente porque esa ganancia de energía estable me permitió practicar deporte con regularidad (¡y convertir en realidad mi sueño de hacer natación sincronizada!).

– Uno de los cambios más notables fue la normalización de mi intestino: desde la infancia había sufrido dolores abdominales a diario y un vientre que se hinchaba con el paso de las horas hasta parecer un balón de playa. Todo eso se acabó y ¡hasta se me afinó la cintura!

Desaparecieron mis problemas cutáneos y empecé a poder tomar el sol sin temor a llenarme de granitos.

Me hice más fuerte, menos llorona y más valiente. (Los alimentos pueden llegar a desequilibrarnos mucho y llenarnos de miedos y dudas…).

Y además descubrí un nuevo camino profesional. Vi lo valiosa que puede llegar a ser la alimentación para volver a ser dueños de nuestra salud y ayudarnos a sacar lo mejor de nosotros mismos y quise aportar mi granito de arena al bienestar de otras personas.

Consejo para mejorar la dieta

Si solo pudiera dar un consejo para mejorar la dieta os diría que saquéis de vuestra vida los 3 alimentos más dañinos: el azúcar, la leche y el trigo.

Hace años, ya en mi propia consulta de nutrición, empecé a llamarlos “los 3 blancos” y luego supe que en EEUU se refieren a ellos como “the 4 white demons”, los 4 demonios blancos (el 4º es la sal, pero no estoy del todo de acuerdo con eliminarla así que me quedo solo con 3 demonios).

El aumento explosivo del consumo de azúcares, derivados lácteos y comida procesada elaborada a base de harina refinada de trigo está contribuyendo al desarrollo de la epidemia de obesidad, diabetes y cáncer de la actualidad. Los picos de glucosa-insulina, la disminución de ácidos grasos omega 3 y el aluvión de sustancias tóxicas están saturando nuestro organismo.

Si quieres saber más sobre el problema del gluten aquí tienes un artículo completo.

 

Cómo empezar a hacer dieta ceto

 

Cuando consumimos azúcar y harinas refinadas, se produce un aumento repentino de glucosa en la sangre (o glucemia). Este pico de glucemia estimula la secreción brusca y notable de insulina. Estos picos de insulina favorecen el sobrepeso y el desarrollo de la inflamación y múltiples enfermedades, desde un simple resfriado hasta algo tan grave como el cáncer.

Pero hay más: junto con la insulina se libera una sustancia llamada IGF (factor de crecimiento similar a la insulina), que estimula el crecimiento celular. Es decir, que el azúcar y las harinas refinadas nutren los tejidos y hacen que crezcan más deprisa. Y, en un tejido tumoral, esto significa que el azúcar y las harinas refinadas estimulan directamente el crecimiento de las células cancerosas y potencian su capacidad para invadir los tejidos vecinos. Este efecto potenciador tumoral del azúcar es tan importante que su descubrimiento mereció el premio Nobel en Medicina al alemán O. H. Warburg en 1931 y hoy se conoce como efecto Warburg (y sigue siendo objeto de estudio). Es una razón más para reducir al máximo el consumo de azúcar y harinas refinadas y, en general, de los alimentos de alto índice glucémico.

Os recomiendo sustituirlos por alimentos de bajo índice glucémico, verduras, hortalizas, algunas frutas, cereales integrales y que utilicéis edulcorantes naturales como la miel o la estevia cuando queráis endulzar los platos. Si queréis ampliar este tema podéis encontrar más información aquí.

El ser humano ha sentido siempre una apetencia natural por lo dulce. Y siempre, hasta hace apenas 200 años y el invento del azúcar, ha satisfecho esa necesidad de dulce recurriendo a dos posibilidades: la miel o las frutas. Así, la satisfacción por lo dulce constituía un acto saludable, porque además del sabor dulce aportaba vitaminas, minerales y fibra, beneficiosos para la salud. Podéis hacer lo mismo con los sustitutos saludables del azúcar: frutos pasos, miel, melaza, panela, azúcar de coco…

De todas maneras, preparaos para la guerra contra el azúcar: es un polvo blanco que engancha más que algunas drogas, como descubrieron investigadores franceses en 2007. El azúcar activa el centro del placer en el cerebro y por eso, una vez que hemos tomado azúcar, queremos más y más.

Y además muchas veces no os dais cuenta de que lo estáis tomando pues el azúcar visible que consumimos añadiéndolo a los alimentos para endulzarlos es sólo una pequeña parte del total que consumimos. El azúcar es el aditivo alimentario más empleado por la industria agro-alimentaria. Para que os hagáis una idea: más del 50 % del azúcar consumido al año en Europa está incluido en los alimentos. No lo vemos… a no ser que leamos las etiquetas (y aún así puede que no lo tengamos claro del todo). El azúcar se encuentra en la mayoría de los alimentos procesados: refrescos, helados, pasteles, yogures, chocolates, cereales de desayuno, zumos de frutas, mermeladas, pan de molde, conservas y embutido. A veces en cantidades muy elevadas. Y también en casi todos los fármacos, para mitigar su sabor desagradable.

El tercer blanco que conviene sacar de la despensa es la leche.

El más conocido de los inconvenientes de la leche es el de la intolerancia a la lactosa, que es el azúcar de la leche, pero también son perjudiciales otras sustancias que de manera natural están presentes en los productos lácteos. Las proteínas, las grasas, los minerales y las hormonas de crecimiento de la leche y los derivados lácteos también pueden originar muchos problemas: molestias gastrointestinales, alergias, problemas cutáneos (acné, dermatitis, psoriasis) y respiratorios (asma), alteraciones del sistema inmune, diabetes, fatiga crónica, fibromialgia, cáncer. Hablamos de esto y mucho más aquí.

Pero el problema con la leche y los derivados lácteos no radica solo en los lácteos en sí sino también en su calidad.

A partir de mediados del siglo XX, cuando la demanda de productos lácteos y de carne de vacuno se incrementó mas allá de la capacidad natural de producirlos, los granjeros tuvieron que buscar trucos para sortear las limitaciones impuestas por la naturaleza. En su estado natural, las vacas paren en primavera y dan leche durante meses hasta el final del verano. En esa época, los pastos son muy ricos en ácidos grasos omega 3, fundamentales para el correcto desarrollo y crecimiento de sus crías. Por eso, esos ácidos grasos se encuentran en grandes concentraciones en la leche extraída de estas vacas y en sus derivados (mantequilla, queso, yogur y crema). Pero para que la empresa sea rentable los productores de lácteos necesitan que sus vacas produzcan leche continuamente, 365 días al año, y en gran cantidad… Y tener más vacas, en menos espacio… ¿Cómo conseguirlo?

Por un lado, sustituyeron la alimentación natural en forma de pasto por piensos a base de cereales (maíz, soja y trigo). Estos alimentos no contienen apenas ningún ácido graso omega 3 y, en cambio, son ricos en omega 6, un potente pro-inflamatorio y estimulante del crecimiento celular.

Se ha observado que lo mismo ocurre con los pollos: los huevos de gallinas alimentadas a base de maíz tienen un alto contenido en ácidos grasos omega 6 en relación con los ácidos grasos omega 3.

Por otra parte, al tiempo que se modificaba la alimentación de los animales de granja, se empezó a suministrarles ciertos fármacos para hacerlos engordar más rápidamente o para estimular una mayor producción de leche. Estas hormonas se almacenan en la grasa y se excretan en la leche… y de ahí pasan al consumidor. Pero no sólo eso: se ha comprobado que algunas de estas hormonas, como la rBGH (recombinant bocine growth hormone) o BST (somatotropina bovina), estimulan la producción de IGF (¿os acordáis? la sustancia que favorece el crecimiento tumoral) y que ésta pasa a la leche y de ahí, de nuevo, directamente al consumidor.

Por eso, es fundamental reducir el consumo de productos derivados de los animales de granja de producción industrial (como la carne de vacuno o de pollo, la leche, los derivados lácteos y los huevos) y optar por los de origen ecológico.

Espero que ahora lo veáis claro.

Recuerda: si solo podéis hacer un cambio en vuestra alimentación, que sea sacar a los 3 blancos de vuestra despensa.
¿Qué te ha parecido este artículo?

¡Déjanos tu comentario! Gracias.
Ayúdanos a compartir el conocimiento.

27 comentarios en “Problemas con el trigo, los lácteos y el azúcar

  1. Que lindo video me encantó, había dejado los tres pero ahora volví, y no me siento bien, gracias esto me muchas ganas volver a estar bien.muchas gracias por existir 😍

  2. Dios la bendiga grande y poderosamente por compartir sus conocimientos esto es amar al projimo.gracias muy agradecida.

  3. Desde que la sigo, he aprendido a investigar y ser más autodidacta, me gusta mucho su esencia Doctora. Saludos desde México

  4. No entiendo lo de la leche… evidentemente si eres intolerante a la lactosa se entiende, pero no existe evidencia científica de que un consumo normal de leche tenga un efecto perjudicial en una persona sana. Saludos.

  5. Hola Doc.muy buenos y muy entendible sus explicaciones. Quisiera saber su opinión, sobrr el consumo de la proteina wey o suero de leche. He visto por youtube la preparacion casera de rsta proteina, también quisiera saber cusl rs a su entender lis beneficios de la ingesta de vinagre con agua en ayunas o antes de cada comida. Espero me pueda orientar, ya q todo lo q ud nombro anteriormente lo padesco,aparte de sufrir caida de pelo, csbello graso, cansancio,fatiga. Me hice análisis clínicos y tengo triglicéridos altos. Todo lo demás sale normal. Y yo sigo igual. Bueno no tanto porque hace 5 dias q he hecho un cambio en mi alimentación. Gracias y espero me pueda despejar las dudas q tengo.

  6. o tengo kefir en casa pero lo hago con leche fresca del supermercado. La duda es si el beneficio de ese kefir es mayor que el dano de la leche de caja. Felicidades por el canal. Gracias por los videos.

  7. Dra: es la primera vez que veo sus videos y la verdad son muy interesantes quisiera saber si puedo hacer una dieta cetogena ,despues de a ver sufrido un infarto cerebral.gracias

  8. Quisiera tener en tus videos recetas completas para dia completos y para poder entrar en cetosis pk hace años hice la dieta atkys y me fue muy bien luego cambie de forma de vida volví a ganar peso pero ahora hago la dieta y no veo resultados asi q deseo saber las cantidades para poder hacer bien la dieta y q cosa puedo hacer para saber si estoy en cetocis

  9. Quiero saber como se miden las proteínas pk tampoco se como se si estoy en cetocis o no vivo en colombia y hay alimentos q no hay

    1. Maravillosa información.
      Yo deje el azúcar y me cambio la vida. Me encontré con los verdaderos sabores de las cosas. Y perdí el deseo de pasar
      comiendo.

    1. Hola Carmen. Cuando hablamos de lácteos en este artículo, sobre todo nos referimos a la leche de vaca y a los lácteos en general de producción industrial. Si quieres y puedes incluir lácteos en tu alimentación, te recomendamos que sean ecológicos, a ser posible de animales alimentados con pasto y en pequeña cantidad. Un abrazo.

Deja una respuesta

Responsable del fichero: ECommerce SDR SLU. Finalidad: Moderar comentarios. Legitimación: Consentimiento del interesado. Conservación: Hasta que no se solicite su supresión por el interesado. Comunicación de datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal. Derechos: El interesado puede ejercer sus derechos de acceso, rectificación, limitación o suprimir sus datos enviando un email a datos@vidapotencial.com. Más info en nuestra Política de Privacidad