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Qué es la amígdala cerebral y por qué no apreciamos lo que tenemos

Si somos objetivos, tenemos que tomar conciencia de que sin duda cualquier época del pasado fue peor para vivir…

Estamos terminando con la pobreza extrema. En un artículo de la revista The Economist, la publicación detallaba como el número de personas que viven con 1,25 dólares, o menos, al día, ha pasado de cerca de 2.000 millones a menos de la cuarta parte hoy en día.

En otro del New York Times, el periódico muestra como estamos en los niveles más bajos de hambre en el mundo de los últimos 25 años.

El número de democracias en el mundo ha pasado de un puñado al principio del siglo XIX, a cerca de 100 hoy.

Steven Pinker, un psicólogo evolutivo canadiense que enseña en Harvard, pormenoriza en su libro Los Angeles que Llevamos Dentro, con un montón de datos y estadísticas, como el número de personas fallecidas por actos bélicos no ha hecho mas que descender a lo largo del siglo XX y en este inicio del siglo XXI.

Si somos objetivos con la situación del mundo hoy día, tenemos que ser conscientes de que es sin duda la época más segura para estar vivo.

Vivimos en el mejor momento de la historia para estar vivos.

Durante la mayor parte de nuestra existencia como especie, hasta bien entrado el siglo XIX, la esperanza de vida fue de alrededor de 26 años… Muchos de nosotros estaríamos ya muertos en cualquier otra época del pasado.

Luego vino la teoría de los gérmenes, una mejor higiene, Pasteur… y hemos más que doblado esa esperanza de vida. Pero esto no acaba aquí, porque con el avance exponencial de la nanotecnología, la ingeniería genética y la medicina de precisión, los cien van a ser los nuevos sesenta en muy poco tiempo.

Se nos olvida lo duras que solían ser las cosas… teníamos que trabajar cerca de 80 horas a la semana para apenas procurarnos una vida de subsistencia. En el mundo industrial hemos reducido a cerca de la mitad ese número, y la tendencia es también positiva en gran parte de los países emergentes.

Y es fascinante cómo hemos hecho del transporte algo increíblemente seguro. Y no solo el transporte aéreo, es que también las muertes por accidentes de tráfico han ido disminuyendo progresivamente a lo largo del siglo XX y XXI. Y esto tampoco acaba aquí, en poco tiempo cuando los coches sean totalmente autónomos, (cuando todos los coches se conduzcan solos y conducir sea algo del pasado), el número de personas fallecidas por accidentes de tráfico bajará a virtualmente cero.

 

 

Otro ejemplo de como la mejora de la tecnología ha mejorado nuestras vidas, es la caída de muertes por catástrofes naturales, como inundaciones, sequías, tormentas, terremotos, epidemias…

Se han reducido radicalmente desde los años 50 ¿Como puede ser? Primero nuestra capacidad para prever estos eventos ha aumentado tremendamente y además nuestra capacidad de reacción para minimizar daños y enviar ayuda donde es necesaria ha mejorado también exponencialmente.

Pero si vivimos en el mejor momento de la historia para estar vivos, el más seguro, el más longevo, el más sano, el que más oportunidades ofrece… ¿Por qué no lo sentimos así?

La amígdala cerebral es una estructura localizada en el lóbulo temporal de los mamíferos y está directamente relacionada con la gestión de las emociones, y sobre todo con la gestión del miedo.

Brain Anatomy – Limbic System – Medical Imaging

La amígdala cerebral fue una adaptación evolutiva del pasado, cuando éramos cazadores-recolectores y teníamos que sobrevivir en la naturaleza, que era un mundo lleno de peligros.

La amígdala cerebral está constantemente filtrando todo lo que vemos y todo lo que oímos, y está cuantificando riesgos, y si considera que podemos estar en peligro va a activar en nosotros el mecanismo del miedo.

Si uno de nuestros antepasados, pongamos hace 15.000 años, en el paleolítico, hubiera sentido unas ramas moviéndose en un árbol, la amígdala siempre le hubiera hecho creer que era un león al acecho, y para protegerlo hubiera activado en él el mecanismo del miedo, porque una de cada 100 veces eso le podía salvar la vida, y poco importa si las otras 99 todo quedaba en un susto.

Ya no vivimos en ese mundo lleno de peligros, pero eso la amígdala no lo sabe, y sigue buscando constantemente peligros.

Y la amígdala cerebral no diferencia entre peligros reales y peligros aparentes. Para la amígdala saltar a las vías del metro para rescatar a un niño que se ha caído es peligroso, y activará en nosotros el mecanismo del miedo, pero también lo hará si tenemos que exponer nuestras ideas abiertamente, estamos pensando en abrir un canal de youtube y exponernos al mundo o tenemos que hablar en público.

Una de las teorías de por qué nos aterroriza hablar en público, es que en esa época, cuando vivíamos en grupos de 100 o 150 personas, probablemente el único momento en el que alguien tenía que hablar delante de todo el grupo era si estaba siendo acusado de algo y se estaba defendiendo, y ser encontrado culpable de ese algo, podía significar ser expulsado del grupo, y eso en ese contexto significaba la muerte segura.

Y de ahí nos puede venir ese miedo visceral y atávico.

Y quien aquí ha no ha oído alguna vez una vocecita negativa en su cerebro diciéndole: ten cuidado, el mundo es peligroso, no lo hagas, te va salir mal, tú quién te crees que eres… esa vocecita es en parte también la amígdala cerebral.

La amígdala ve peligros por todas partes, de hecho los psicólogos evolutivos han cuantificado que por ello prestamos 10 veces más atención a lo negativo que a lo positivo.

En esto se basan las cadenas de televisión para captar nuestra atención y mantenernos enganchados… Es tan sencillo como que diez veces más personas prestarán atención a la noticia de un incendio, un guerra o un asesinato que las que lo harían a noticias objetivas.

Y no es que el mundo sea perfecto, ni que todas esas cosas que dicen las noticias no sean ciertas, es que no es una foto real del mundo en que vivimos, y acaba por calar en nosotros la idea de que el mundo es terrible. Y no es cierto.

El mundo en el que vivimos es mucho mejor de lo que nos puede parecer viendo los telediarios, vivimos en el mejor momento de la historia para estar vivo, el más seguro, el mas sano, el más longevo… apreciémoslo y disfrutemos de él.

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Un comentario en “Qué es la amígdala cerebral y por qué no apreciamos lo que tenemos

  1. Por casualidad hace tres días discubri vuestro canal . Indague y cada vez me sentía más atraída por las temas que se publican. Una gran profesionalidad , espíritu y sabiduría. Es un auténtico placer escuchar a la Dr.Isabel Belaustegui . Enhorabuena y muchas gracias por compartir vuestro trabajo .

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