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Fuerza de voluntad, compromiso y simplificar: ¿qué es la fatiga de decisión?

¿Sabías que se estima que para cuando llega la hora de irse a la cama, una persona ha tomado una media de 35.000 decisiones ese día? Tomamos decisiones constantemente sin darnos cuenta, pequeños gestos que nuestro cerebro, casi por si solo, gestiona.

Y la inmensa mayoría de estas decisiones, a no ser que seas un médico de urgencias, un broker de bolsa o el CEO de una gran empresa, son menores y aparentemente sin importancia. Pero eso no significa que no supongan un coste fisiológico para nuestro organismo, en este caso para nuestro sistema nervioso y para nuestro cerebro.

Coste de las decisiones

El cerebro requiere una gran cantidad de energía para funcionar, aunque solo supone el 2% del peso del cuerpo, consume el 20 % de la energía que producimos. Cada una de esas 35.000 decisiones que tomas de media al día suponen un gasto energético, de cierta manera, podríamos decir que el cerebro ¨se cansa¨.

 

 

Las decisiones conscientes, como qué ponernos de ropa hoy, qué desayunar, o si vamos a ir primero a recoger a los niños al colegio o a dejar las camisas en la tintorería, se toman en el neocortex, que es la parte más moderna del cerebro humano y la que más energía consume. A lo largo del día, a medida que procesamos información y vamos tomando decisiones, la capacidad para hacerlo disminuye. Cuando eso ocurre ya no somos capaces de decantarnos por ninguna opción o, dependiendo de la situación, es la parte del cerebro más antigua, que funciona de una manera más autónoma, la que toma la decisión.

Cada día tomamos 35.000 decisiones, lo que supone un desgaste para nuestro sistema nervioso y nuestro cerebro «se cansa».

Qué es la fatiga de decisión

En un conocido trabajo de investigación llevado a cabo por la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos, se vio cómo la hora a la que tenía lugar la audiencia de prisioneros solicitando libertad condicional era determinante a la hora de recibir o no una resolución favorable para el interno. Claramente, cuanto más tarde en el día tenía lugar el acto, menor era la probabilidad de que se aprobara una mejora en las condiciones del preso. Al principio del día, los jueces están frescos y su capacidad para tomar decisiones es alta, a medida que avanzan las horas y ya han revisado muchos casos, la fatiga de decisión empieza a hacer mella: como les cuesta más analizar el caso, deciden desestimar la petición y esperar a la siguiente vista, meses después. En esencia, no toman ninguna decisión.

La fuerza de voluntad está sobrevalorada

Otra ramificación negativa de la fatiga de decisión es que limita nuestra fuerza de voluntad.

La fuerza de voluntad no es ilimitada, unas personas pueden tener más que otras, pero en todos se va erosionando a lo largo del día y a medida que nuestra capacidad para tomar decisiones se ve limitada.

Cuando el neocortex es incapaz de decidir, es la parte más primitiva del cerebro, la conocida como el cerebro reptiliano, la que toma el mando. Esta parte evolutivamente más antigua de nuestro sistema de toma de decisiones no es capaz de procesar tantas variables como el neocortex, funciona de una manera más primaria… Decidirá que nos comemos el donut, que podemos quedarnos en la cama un rato más o que otra copa de vino no es tan grave.

Por eso en este tipo de escenarios es muy importante tener rutinas y hábitos establecidos que seguimos sin pensar. Es la diferencia entre la disciplina y la fuerza de voluntad: la primera es ilimitada, la segunda es finita.

Cinco estrategias para disminuir la fatiga de decisión

El problema de sufrir fatiga de decisión es, como vemos, doble. Por un lado podemos ver limitada nuestra capacidad para tomar decisiones importantes si previamente hemos malgastado esos recursos en decidir sobre cosas que no tienen impacto en nuestra vida. Por otro lado puede limitar nuestra fuerza de voluntad en momentos en la que nos es necesaria.

1. Toma decisiones importantes por la mañana

Podríamos pensar que la mejor hora para tomar decisiones dependerá de nuestro cronotipo: por la mañana si eres del tipo madrugador, y por la tarde si eres del tipo nocturno (u otras horas del día si eres de los intermedios).

Parece sin embargo que, según este estudio llevado a cabo entre cien jugadores de ajedrez, para la mayoría de nosotros la mejor estrategia para llegar a decisiones acertadas puede ser hacerlo por la mañana.

2. Planea tu jornada el día anterior

En la vida pasan cosas, no podemos prever todo y tenemos que solucionar problemas y situaciones que se plantean sin haberlas planeado antes. Pero muchas de las cosas que hacemos en nuestro día son previsibles, o sabemos que tendremos que decidir sobre ellas.

Elegir qué nos vamos a poner al día siguiente para ir a trabajar, qué vamos a tomar en el desayuno o si pasaremos por la oficina de correos antes o después del trabajo nos ahorrará tener que tomar esas decisiones al día siguiente por la mañana.

3. Decide menos y asume más compromisos

En la medida de lo posible, consolida rutinas y hábitos que automaticen tu vida. Por ejemplo, si adquieres el compromiso contigo mismo de ir al gimnasio los lunes, miércoles y viernes a las 7 de la tarde, no tienes que gastar energía mental y tiempo decidiendo un martes por la mañana si irás o no, o a qué hora.

Si cada día tienes que tomar un montón de decisiones como esta, sin duda serás víctima de la fatiga de decisión.

4. Si tienes que tomar decisiones por la tarde, come

En el estudio de los jueces y los reclusos solicitando libertad condicional, se vio que aunque por la tarde en general la tendencia era a evitar la toma de decisión sobre el asunto, sí se constató que había una ligera mejora en ese sentido después de comer. La ingesta de alimento en general supone un aumento del flujo de energía a nuestro cerebro y una recuperación parcial de la capacidad para tomar decisiones.

5. Simplifica y automatiza

Hay una razón por la cual Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, va casi siempre vestido con una camiseta gris: quiere minimizar la fatiga de decisión. No quiere gastar la más mínima energía y tiempo en pensar qué se pone por las mañanas.

Quizá eso sea un extremo, pero simplificar nuestra vida en ese sentido puede ayudarnos enormemente.

Limita tus opciones y automatiza acciones cotidianas. Estrategias como desayunar siempre lo mismo o vestir siempre de la misma manera (a lo Steve Jobs o Mark Zuckerberg) es una, pero esto se puede llevar a más áreas de tu vida, como el trabajo o las relaciones sociales.

En conclusión

Tu capacidad para tomar decisiones y tu fuerza de voluntad no son ilimitadas y fluctúan, suben y bajan. Hay acciones sencillas que pueden tener un impacto enorme en nuestra productividad, nuestra energía y nuestra capacidad para tomar las decisiones correctas, que a la larga y a la postre tendrán un efecto multiplicador en nuestra calidad de vida y nuestro bienestar.

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2 comentarios en “Fuerza de voluntad, compromiso y simplificar: ¿qué es la fatiga de decisión?

  1. Un gusto, no hace mucho los «descubrí» en la red. También soy médico y también hago Terapia Neural y Medicina Biorreguladora y de verdad este tema de la nutrición-alimentación que genera tantas opiniones, vale la pena escucharla de profesionales serios como me parece son Ustedes. Este artículo específico, me parece concreto y práctico. Muchas gracias.
    Gustavo González Marmolejo (Colombiano en Chile).

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