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La dieta según el grupo sanguíneo

Desde mediados de los años ’90 del siglo XX sabemos que comer y beber de acuerdo a nuestro grupo sanguíneo también puede ayudarnos a prevenir diversas enfermedades crónicas o a conseguir una mejoría significativa de las que ya han dado la cara. Y ésta es la base de la famosa dieta según el grupo sanguíneo del médico estadounidense Dr. Peter J. D’Adamo, que propone armonizar la alimentación con el grupo sanguíneo de cada persona.

Es algo conocido que el grupo sanguíneo tiene una importancia decisiva para una transfusión de sangre por la que donante y receptor deben ser, si no del mismo grupo sanguíneo, sí al menos de grupos sanguíneos compatibles.

Existen 4 grupos sanguíneos diferentes, que se denominan O, A, B y AB según la presencia de marcadores específicos en la membrana de las células sanguíneas. Si los marcadores de las células que han alcanzado el torrente sanguíneo son los mismos que suelen llevar sus propias células, el sistema inmune tolera su presencia y reina la paz. Pero si el individuo recibe una transfusión de sangre no compatible, su sistema inmune reconoce como extraños los marcadores de esas células y convoca a su ejército para destruir al enemigo mediante la producción de anticuerpos específicos.

Hasta hace poco tiempo parecía que la trascendencia del grupo sanguíneo terminaba ahí. Sin embargo, hoy se sabe que el grupo sanguíneo está implicado también en la eficacia de nuestras defensas frente algunos gérmenes patógenos.

La dieta según el grupo sanguíneo

Basándose en esta teoría, el Dr. D’Adamo desarrolló la tesis científica de que los sujetos de distintos grupos sanguíneos reaccionan de distinta manera ante distintos alimentos, pues son igualmente sustancias venidas del exterior que pueden suponer una amenaza para nuestro organismo.

Igual que las células sanguíneas, también los microorganismos cuentan con marcadores específicos que sirven de señal para activar o no la respuesta defensiva por parte de nuestro sistema inmune. En el caso de los alimentos esos marcadores o señales diferenciadoras son unidades proteicas llamadas “lectinas”. Podríamos decir que las lectinas son proteínas que imprimen carácter a los alimentos que ingerimos, en virtud del cual el sistema inmune decide tolerar esas sustancias o combatirlas.

Los detractores de la teoría del Dr. D’Adamo arguyen que las lectinas de los alimentos no pasan a la circulación sanguínea porque son descompuestas durante la digestión. Recientes experimentos de laboratorio han demostrado no obstante que las lectinas sí alcanzan el torrente sanguíneo. Existe otro argumento a favor de la dieta según el grupo sanguíneo y es la correlación estadística entre el grupo sanguíneo y la vulnerabilidad específica a algunas enfermedades:

  • Personas del grupo sanguíneo O han mostrado mayor vulnerabilidad al cólera y la peste.
  • Personas del grupo A, a la viruela.
  • Personas del B, a la gripe.
  • Personas del AB, a la malaria.

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Beneficios de la dieta según el grupo sanguíneo

Además, la dieta según el grupo sanguíneo ha mostrado tener algunos efectos beneficiosos importantes para la salud:

  • Potencia la salud gastrointestinal, que se traduce en una mejor digestión y ritmo intestinal (especialmente el estreñimiento), y una reducción de la acidez gástrica y los gases.
  • Estabiliza los niveles de azúcar en sangre y con ello evita el desarrollo de sobrepeso, resistencia a la insulina y diabetes.
  • Mejora la capacidad de concentración, gracias a la disminución de la demanda excesiva de sangre al aparato digestivo que puede entonces dirigirse al cerebro.
  • Logra un mayor bienestar general.

Cabe destacar que si bien se han reportado estos beneficios entre quienes siguen la dieta del grupo sanguíneo, no se ha conseguido establecer la relación directa entre la propuesta nutricional para cada grupo sanguíneo en particular y los beneficios obtenidos. Es decir, que quienes seguían la dieta para el grupo sanguíneo 0, por poner un ejemplo, percibían una clara mejoría de peso y estado de salud pero no pertenecían necesariamente al grupo sanguíneo 0. Y así ocurría igualmente con los otros grupos sanguíneos.

Es posible que la explicación radique en que las personas que seguían una dieta de exclusión propuesta en base al grupo sanguíneo obtenían beneficios por la eliminación de tales alimentos, independientemente de su grupo sanguíneo.

Cuestión de epigenética

La dieta según el grupo sanguíneo es un excelente ejemplo de epigenética, es decir, de cómo el entorno influye en la expresión de nuestros genes. Los genes no son auto-emergentes, siendo nuestro entorno y nuestro estilo de vida lo que dicta a nuestros genes la tendencia a expresar una enfermedad o no.

Como dice el Dr. Jörg Zittlau, somos el resultado de sumar el efecto de 30.000 genes + entorno + 100.000 años de evolución en la tierra.

Con el grupo sanguíneo ha ocurrido exactamente eso. Cada grupo sanguíneo ha ido apareciendo a lo largo de la evolución, y por eso cada grupo sanguíneo reacciona de manera distinta a los alimentos pues está adaptado a las condiciones alimentarias y ambientales que regían en la época y el lugar en que ese grupo apareció sobre la faz de la tierra.

Como siempre, quiero recordar que en este traje a medida que es la dieta debemos tener en cuenta que cada persona es un individuo único con sus rasgos específicos, y éstos dependen de numerosos factores. El grupo sanguíneo es uno de ellos. Según la dieta que elijas y el resto de hábitos de vida, tus genes se expresan… en una carretera de doble sentido: hacia la salud o hacia la enfermedad. ¡Tú decides!

Somos seres únicos. Nada menos que el resultado de sumar el efecto de 30.000 genes + entorno + 100.000 años de evolución en la tierra. ¿Recuerdas?

La dieta para el grupo sanguíneo O

El grupo O apareció hace 40.000 años, cuando el hombre era cazador-recolector, basaba su dieta en la carne y hacía grandes esfuerzos físicos para sobrevivir.

  • En la actualidad corresponde a personas con mayor acidez gástrica y mayor secreción de enzimas digestivas, funciones desarrolladas evolutivamente para digerir la carne (idealmente, de caza, cordero y bovino) y el pescado; también toleran bien los quesos de cabra y oveja y el pan esenio.
  • Los individuos del grupo sanguíneo O tienen mala tolerancia a los cereales (especialmente al maíz, la avena y el trigo), las leguminosas (excepto alubias pintas y frijoles) y los lácteos, pues son alimentos que se introdujeron en la dieta miles de años después.
  • Son los más carnívoros de todos los grupos sanguíneos, por lo que necesitan incluir en la dieta alimentos que contribuyan a la digestión de la carne, como el ajo y la cebolla.
  • Disponen de un sistema inmune muy activo, que les confiere gran resistencia frente a infecciones pero también la posibilidad de presentar reacciones exageradas ante algunos estímulos (alergia, enfermedades autoinmunes), por lo que les conviene incluir en la dieta nutrientes moduladores del sistema inmune (brécol, cebolla, col e infusión Roiboos).

La dieta para el grupo sanguíneo A

El grupo sanguíneo A apareció hace 20.000 años, cuando el hombre era campesino y había desarrollado el cultivo de cereales y la fermentación de la leche y vivía en nuevas condiciones sociales, y así a diferencia del solitario grupo O, el grupo sanguíneo A se reunía en aldeas o pueblos.

  • Son personas con buena tolerancia a regímenes vegetales y el pescado, con una pobre asimilación de la carne y los huevos (solo toleran bien la carne de ave).
  • Se ha observado una mayor propensión a algunos tipos de cáncer entre las personas de grupo sanguíneo A, por lo que les conviene cuidar el aporte de antioxidantes en la dieta (arándanos, té verde o brécol).
  • Son sensibles al estrés y enfermedades relacionadas como las neuralgias, neurodermitis o el asma, por lo que deberían incluir alimentos que contrarresten el efecto del estrés (semillas y frutos secos).

La dieta para el grupo sanguíneo B

El grupo B surgió hace 15.000 años en los montes del Himalaya, en pueblos pastores, que seguían una dieta a base de leche y derivados lácteos (especialmente kéfir). Eran personas preparadas para acumular energía en forma de grasa y así poder hacer frente a la escasez de alimentos y al frío extremo.

  • En la actualidad toleran bien la carne de cordero y carnero y toleran mal los cereales (excepto avena, mijo y espelta), pues la agricultura se desarrolló lejos de sus tierras.
  • Cuentan con un sistema inmune robusto, y en caso de cáncer son las personas con mejores tasas de supervivencia.
  • Su punto débil es el agotamiento del sistema nervioso en forma de fatiga crónica y fibromialgia, y las infecciones por bacterias E. coli, que esquivan las defensas del sistema inmune por presentar una estructura similar a los antígenos del grupo B.
  • Es el grupo ideal para seguir una dieta ovo-lacto-vegetariana pues su aparato digestivo está óptimamente adaptado a la leche y los huevos y toleran bien la mayoría de los vegetales.

La dieta para el grupo sanguíneo AB

El grupo AB es el más moderno, apareció hace tan solo 1.000 años. Más que una adaptación al medio, como los anteriores, fue el resultado de la mezcla de dos grupos: el mestizaje entre caucásicos (predominio del grupo sanguíneo A) y nómadas mongoles (predominio del B), por lo que presenta características de ambos, como una insuficiente secreción gástrica y mala digestión de la carne y una buena tolerancia a la leche y los derivados lácteos.

  • Dispone de un sistema inmune menos activo frente a factores externos y células cancerosas, por lo que debe incluir en la dieta alimentos de eficacia anti-tumoral (ajo y té verde).
  • Sus puntos débiles son las enfermedades respiratorias, infecciones por parásitos intestinales y hongos (candidiasis), por lo que es especialmente importante que eviten el azúcar, los edulcorantes y las harinas refinadas, que favorecen dichas patologías.

En este traje a medida que es la dieta debemos recordar que cada persona es un individuo único con sus rasgos específicos, y éstos dependen de numerosos factores. El grupo sanguíneo es uno de ellos. Según tus decisiones, los genes se expresan… en una carretera de doble sentido: hacia la salud o hacia la enfermedad. ¿Recuerdas? Está en tu mano dirigirlos hacia donde desees ir.

Conclusión

En este traje a medida que es la dieta debemos recordar que cada persona es un individuo único con sus rasgos específicos, y éstos dependen de numerosos factores. El grupo sanguíneo es uno de ellos. Tener en cuenta el grupo sanguíneo puede ser un aporte interesante a la hora de diseñar el plan nutricional más adecuado para cada uno de nosotros.

Vivimos en una realidad compleja en la que se establecen múltiples interconexiones. Somos un todo multifactorial. La visión reduccionista de la salud en general y de la nutrición en particular que busca asociar una causa a un efecto, un alimento a una enfermedad, etc. ha mostrado ser errónea. Quizás la pregunta no sea si la dieta del grupo sanguíneo es eficaz y, con ello, si debemos comer exclusivamente en función de nuestro grupo sanguíneo.

Con sus limitaciones y sus argumentos todavía pendientes de confirmar con más estudios, la dieta del grupo sanguíneo puede constituir una pieza interesante para incluir en el gran puzzle de nuestra salud.

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6 comentarios en “La dieta según el grupo sanguíneo

  1. Buenas tardes. Un artículo interesante. Muy bueno. Soy B+. Hace años me sacaron la bacteria E. coli. Alguna dieta específica ? Tengo 48 años y deportista. No doy con alimentos específicos que me ayuden a una buena digestión. Como sano , pero mis digestiones son algo sufridlas. Podríais ayudarme . Gracias. Un saludo.

  2. Gracias d antemano por sus explicaciones.Tengo 59 años una menopausia bastante incómoda y una tripa enorme y horrible.
    Les agradecería un pico de ayuda.
    Muchas gracias.

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