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Adaptógenos: las plantas que nos equilibran

La palabra adaptógeno está en boga en el mundo del bienestar y de la medicina natural. No existen ‘blogs saludables’ en los que no se hable de ellos.

Las plantas adaptógenas nos ayudan a adaptarnos a las situaciones que nos generan estrés, nos equilibran y nos permiten recuperar nuestra energía en casos de fatiga y agotamiento, mejorando nuestra resistencia.

Qué son los adaptógenos

Un adaptógeno es una sustancia que es capaz de estabilizar en un organismo los procesos fisiológicos, manteniendo una condición interna estable que compense los cambios del entorno, mediante el intercambio de energía y materia con el exterior. Esta estabilidad orgánica inducida por los adaptógenos permite al organismo adaptarse fácilmente a cualquier situación extrínseca, aumentar la resistencia pasiva, y en definitiva, estar mejor preparado para enfrentarse a cualquier esfuerzo o reto.

En la práctica, las plantas adaptógenas tienen propiedades para ayudar a nuestro organismo a soportar todo tipo de situaciones de estrés y tensionantes, sin importar su naturaleza o si la tensión es mental o física.

Nuestro organismo ha evolucionado para hacer frente a peligros de corta duración, rápidos, en los que de nuestra respuesta dependía nuestra supervivencia. Si de repente aparecía un depredador, en segundos nuestro organismo estaba preparado para luchar o huir. Cuando el peligro pasaba, nuestro organismo volvía a su estado de calma.

Pero actualmente los «peligros» han cambiado. Desde divorcios complicados, hipotecas, jefes poco amables o relaciones tóxicas, lo cierto es que hoy día muchas veces sufrimos de estrés crónico, una situación en la que nuestro organismo está constantemente preparándose para defenderse o atacar durante días, meses, años… y la salud se acaba resintiendo.

Nuestro mecanismo de estrés, ideado para responder a amenazas o peligros inmediatos, se vuelve en nuestra contra cuando el estímulo se alarga en el tiempo.

Las plantas adaptógenas nos permiten recuperar nuestro equilibrio tras una situación estresante y normalizan nuestro medio interno. Al contar con este efecto normalizador, mejoran la respuesta en ambos sentidos, es decir, calman un sistema hiperactivo o estimulan uno apagado. Al contrario que los productos farmacológicos tradicionales, con un efecto muy concreto en una dirección muy concreta, los adaptógenos funcionan de una forma bidireccional.

Para que una planta sea considerada un adaptógeno debe de cumplir 3 requisitos: ser inocua, mejorar la tolerancia a cualquier tipo de agente estresor (mala calidad del sueño, entrenamiento físico, un disgusto emocional, una cirugía… son distintos tipos de agentes estresores) y reforzar la homeostasis interna, es decir, nuestro sistema encargado de recuperar el equilibrio.

El uso terapéutico de las plantas adaptógenas está ampliamente documentado en la medicina tradicional china y en las disciplinas ayurvédicas. Y precisamente han sido los países originarios de esas artes médicas los que han desarrollado más estudios sobre los adaptógenos.

 

Historia de los adaptógenos

El término adaptógeno fue introducido por primera vez en la literatura científica por el toxicólogo ruso Nikolay Lazarev en 1957 para referirse a sustancias que aumentaban la resistencia al estrés independientemente de su naturaleza.

Los estudios sobre los adaptógenos comienzan durante la Segunda Guerra Mundial, cuando era necesario encontrar medios para aumentar la resistencia y la estamina de los soldados, los pilotos o los obreros de las fábricas de armamentos.

El primer estudio científico sobre la Schisandra se realizó durante la contienda y se basó en el uso que una etnia nativa de Siberia y Manchuria, los Nanai, hacían de las bayas de esa planta para reducir la sed, el hambre y el cansancio y mejorar su visión nocturna durante las cacerías.

Los soviéticos usaron los adaptógenos para mejorar los resultados de sus atletas durante los juegos olímpicos celebrados durante la Guerra Fría.

Numerosos estudios fueron llevados a cabo en la antigua Unión Soviética posteriormente sobre varias plantas adaptógenas, determinándose que éstas eran útiles en el programa espacial, las expediciones árticas, los juegos olímpicos y hasta en los torneos de ajedrez. Debido a la guerra fría, muchas de esas investigaciones no alcanzaron los foros internacionales. Con la caída de la URSS el interés por los adaptógenos se extendió por todo el mundo y hoy existen multitud de estudios que intentan discernir el potencial terapéutico de los adaptógenos.

Cuáles son las principales plantas adaptógenas

No pretendemos desarrollar aquí un pequeño manual de herbolario, sino destacar las principales plantas adaptógenas.

Ashwaganda

El nombre de esta planta de la familia de las solanáceas significa en sánscrito «aroma a caballo» tanto por su peculiar olor como por su capacidad de aumentar la resistencia. Su nombre en botánica es Withania somnifera y también se la conoce como el ginseng indio.

La ashwagandha es un planta usada desde hace milenios en la medicina ayurvédica como tónico y revitalizante.

Esta planta de nombre exótico y utilizada desde hace más de 3.000 años en la medicina ayurvéndica está especialmente indicada para controlar los estados de estrés a largo plazo y las situaciones de ansiedad que se prologan en el tiempo. Adicionalmente, se considera que la ashwaganda  es capaz de modular y corregir los desequilibrios hormonales producidos por estas situaciones, especialmente los niveles de cortisol asociados al estrés crónico.

Además de estos efectos, la ashwaganda cuenta con otros beneficios para la salud como control de la glucemia, disminución de los niveles de inflamación crónica, mejora de la calidad del sueño e incluso se ha visto que tiene un cierto efecto protector frente a algunos tipos de cáncer.

Existe una nueva vía de investigación por la potencialidad de la Ashwaganda como futuro fármado quimioterápico.

Se ha reportado que podría aumentar los niveles de testosterona, con su correspondiente efecto anabólico, y mejorar la fertilidad en hombres al aumentar el contaje y la movilidad espermática.

En el mundo de fitness esta planta adaptógena se utiliza por sus efectos en la ganancia muscular y la fuerza cuando se combina con un entrenamiento de resistencia.

Los efectos de la ashwaganda vendrían explicados por su más de 35 alcaloides presentes, siendo la witaferina es más conocido.

Ginseng

Esta planta adaptógena, muy popular en el mundo occidental en los últimos años, se ha utilizado en la medicina tradicional china desde hace siglos. Existe la variedad americana (Panax quinquefolius) y la asiática (Panax ginseng). Mientras la originaria del continente americano tendría un efecto calmante, la procedente de China sería vigorizante.

El gran poder medicinal del ginseng reside en su raíz. Su crecimiento es muy lento, y dependiendo del momento en que se cosecha, se denomina ginseng fresco (cosechado antes de 4 años), ginseng blanco (de 4 a 6 años) o ginseng rojo (cosechado después de los 6 años).

Contiene ginsenoides  y gintonina, responsables de sus efectos beneficiosos en la salud.

Como la anterior, es una planta adaptógena indicada para los estados de ansiedad prolongados. Además, se utiliza como tonificante para potenciar la resistencia física, estimular el sistema inmune y mejorar el vigor sexual. Se ha visto que a nivel cerebral los ginsenoides y el compuesto K podrían tener efecto protector frente a los radicales libres, funcionando como un neuroprotector. Se le atribuye funciones nootrópicas y estimulantes de la función cognitiva, disminuyendo la fatiga mental  y mejorando el rendimiento.

Incluso se ha visto que podría mejorar la función cerebral en enfermos de Alzheimer.

A modo de anécdota, señalar que es considerada un potente afrodisíaco masculino en la mayoría de las culturas orientales.

Schisandra chinensis

Esta planta es llamada popularmente la fruta de los 5 sabores, porque sus bayas saben dulce, saladas, amargas, pungente y ácidas al mismo tiempo. Se ha usado como planta medicinal en Asia y Rusia durante generaciones.

El compuesto activo en esta planta adaptógena sería schisandrina A, B y C, con propiedades bioactivas y contenidas en las bayas.

Esta es la planta adaptógena más indicada para el corto plazo. Controla los casos agudos y puntuales de ansiedad, tensión o estrés, así como los problemas gastrointestinales que puedan derivarse de los mismos.

Varios estudios sugieren que la schisandrina B sería capaz de bloquear la acumulación de placas en el tejido nervioso en el Alzheimer y Parkinson. También tendría efectos antidepresivos.

Maca

Nativa de Perú, y utilizada ya en tiempos de los Incas, la popularidad de la maca ha explotado en los últimos años por sus efectos afrodisíacos. Su nombre botánico es Lepidium meyenii y crece en condiciones severas en las cumbres de los Andes a más de 4.000 metros de altura. Es una planta crucífera relacionada con el brócoli y la coliflor.

Aunque hasta los años 80 la maca se encontraba exclusivamente en la meseta de Bombón en Perú, con el crecimiento de su popularidad en los años 2000 se inició su cultivo en otras tierras y hoy día es China el principal exportador.

La raíz de la maca es muy rica en vitaminas y minerales como vitamina C (133% CDR), hierro (23% CDR) o cobre (85% CDR), pero destaca especialmente su contenido en glucosinatos y polifenoles.

De potentes propiedades tónicas, la maca aumenta la energía y disminuye la fatiga.

También parece ser útil en casos de infertilidad en hombres, mejorando la calidad y cantidad de espermatozoides. También aumenta la libido, tanto en hombres como mujeres, lo que explicaría su gran popularidad.

Muy recomendada para personas con trastornos relacionados con la anemia, el cansancio crónico y la apatía.

Maca y menopausia

Varios estudios han mostrado que la maca ayudaría a aliviar los síntomas de la menopausia como los sofocos y las alteraciones del sueño. Incluso se ha visto que podría prevenir la osteoporosis en mujeres menopáusicas.

La maca además se ha relacionado con la reducción de los síntomas depresivos en esta etapa vital femenina.

Rhodiola rosea

Este adaptógeno crece en las regiones frías del Norte de Europa y Asia. Su raíz contiene hasta 140 principios activos y ha sido utilizada por rusos y escandinavos durante siglos para el tratamiento de la ansiedad y la depresión. En tiempos de los vikingos los guerreros la tomaban para mejorar su fortaleza durante las incursiones guerreras.

Esta planta es ideal para períodos concretos de alto estrés, como pueden ser los períodos de exámenes. Además está indicada para inducir al organismo hacia un estado de serenidad y de calma y se recomienda en el tratamiento del burnout. También disminuye la sensación de fatiga asociada al estrés y podría mejorar la sintomatología de la depresión clínica.

Este adaptógeno es muy popular entre los trabajadores nocturnos como médicos o militares.

Hongo Reishi

También denominado Ganoderma lucidum, este hongo crece en zonas cálidas y húmedas de Asia. El apellido lucidum se refiere a su aspecto brillante. En China se le conoce como el hongo de la inmortalidad, y su cultivo está vinculado a sus poderes medicinales más que a su valor culinario.

Poderoso regulador de los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico, con propiedades estimulantes, se utiliza para contrarrestar casos de fatiga y cansancio. Paradójicamente, pese a ser un estimulante, tiene efectos beneficiosos para el sueño, siempre que la toma se realice algunas horas antes. Se sospecha que es un mecanismo de compensación interno del organismo, destinado a equilibrar el efecto estimulante primigenio.

Dentro de sus aplicaciones terapéuticas, destaca su capacidad de estimular el sistema inmune y en el tratamiento del cáncer como coayudante de una terapia tradicional.

El efecto antioxidante del hongo Reishi podría explicar sus efectos anticancerígenos, además de proteger frente a los efectos del envejecimiento celular. Además, este hongo podría tener efectos antibacterianos y antivíricos, incluso frente al virus del SIDA.

Resulta obligado indicar que todas estas hierbas o raíces adaptógenas disponen de muchas más propiedades curativas. Para conocerlas todas, se recomienda consultar algún manual contrastado de medicina china tradicional.

que son los adaptogenos

Cómo consumir plantas adaptógenas

Existen en el mercado varias presentaciones de plantas adaptógenas que facilitan su consumo.

  • Infusiones: El procedimiento es idéntico al de la elaboración de un té o manzanilla. Si usas hierbas a granel o al peso, sigue estrictamente las indicaciones de dosificación de tu terapeuta natural, de un médico colegiado, o de un experto en herboristería. En caso de utilizar hierbas envasadas previamente por un laboratorio o empresa parafarmacéutica, la dosificación suele estar indicada en el envase, en la caja, o en un prospecto adjunto.
  • Tinturas: Puedes adquirir extractos líquidos o tinturas que contengan un adaptógeno, e incluso combinaciones de varios. Estos preparados son solubles en agua.
  • Polvos y granulados: Pensados para añadir como aderezos en ensaladas, en smoothies o en cualquier plato. Este tipo de terapia es un poco más delicada de controlar, y conviene estar muy atento a la dosificación.
  • Cápsulas o comprimidos: Son la forma más rápida y cómoda de administrar los adaptógenos. Como en el caso de las tinturas, existen cápsulas y comprimidos conteniendo combinaciones de extractos de estas hierbas medicinales.

Contraindicaciones de las plantas adaptógenas

Aunque considerados seguros en las dosis indicadas por los fabricantes, el consumo de plantas adaptógenas, como de cualquier otro suplemento, requiere de cierta precaución.

No debes consumir adaptógenos por tu cuenta y riesgo. Se trata de plantas medicinales que incluyen muchos principios activos con propiedades farmacológicas, por lo que es necesario que, previamente, consultes a tu médico. Nunca te excedas en las dosificaciones recomendadas por el fabricante.

Por sus efectos sobre el metabolismo de varias hormonas relacionadas con el estrés, puede interferir con los tratamientos para la tiroides. Además, al estimular el sistema inmune, se desaconseja el uso de plantas adaptógenas en personas con enfermedades autoinmunes.

Es necesario usar los adaptógenos con precaución, pues aún es necesario la realización de más estudios para determinar sus posibles contraindicaciones o efectos secundarios.

De la misma manera, algunas de estas hierbas pueden resultar alergénicas, o susceptibles de provocar desajustes gastrointestinales en combinación con otras terapias. Y en caso de presentarse efectos secundarios o reacciones, debe suspenderse el tratamiento de inmediato, y de persistir estos, acudir a un médico.

Como consejo final, tienes que saber que la regulación normativa y sanitaria de estos productos está aún en una fase muy incipiente, por lo que la recomendación general es la de utilizarlos con precaución y moderación. Actualmente, tanto la Unión Europea como la FDA estadounidense no aceptan los supuestos efectos de los adaptógenos, indicando que son necesarios más estudios, y el término no se puede utilizar en la comercialización de productos médicos o farmacológicos.

Aunque todavía quedan muchos estudios que realizar, los adaptógenos pueden ser una gran herramienta en el tratamiento de los desórdenes derivados del estrés crónico así como en la mejora de la calidad de vida de pacientes con enfermedades de larga dirección. Además, podrían tener gran potencial en las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

Recuerda que toda la información publicada en esta web es a título meramente informativo y no sustituye la consulta con un profesional especialista. Nunca debería ser aplicada sin la supervisión de un médico o profesional de la salud. Porque cada persona es distinta, nunca lleves a cabo cambios nutricionales, de hábitos de vida o de ejercicio físico sin consultar previamente con tu médico.

Ver referencias y estudios

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